Cosas de José Antonio, para andar por casa…

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Correspondencia

He encontrado el modo de enterarme de lo que se cuentan -y de lo que cuentan- Isidro y Pepe, dos amigos que residen en Comunidades Autónomas diferentes; el primero vive en la de Madrid y el segundo en la Valenciana. A lo largo de esta correspondencia van a ir desgranando sus cuitas y comentando desde su punto de vista, la situación del entorno en el que vive el otro, tanto en general como de manera personal, cada uno a su manera y con la franqueza que les proporciona la privacidad de su correspondencia que ahora vamos a quebrantar para que todos podamos enterarnos de lo que dicen. A fin de cuentas Isidro y Pepe, Pepe e Isidro, son dos ciudadanos más, personajes de esta farsa que es la vida diaria en los tiempos en los que nos ha correspondido vivir. Allá va, pues la primera de las cartas.

El frío que ha hecho

“Querido Isidro:
No me imagino siquiera cómo lo estaréis pasando por ahí, porque si Madrid es frío en comparación con esto, debe estar helándose el aliento de los contribuyentes; fíjate cómo se nos ha quedado el paisaje por aquí, siendo ésta “la tierra de las flores”.
Pero para frío, el que nos ha entrado en cuanto nos hemos dado cuenta de cómo no sube los impuestos el señor Presidente del Gobierno. Bien empezamos a cumplir las promesas electorales. Ya sabemos que la herencia ha sido de lo más lamentable, pero empezar de golpe por sacudir la badana a los más débiles me parece que será muy buena estrategia -primero lo más amargo- pero tiene desventajas claras: 1º.- Da razones a los que nos habían metido en este lío para vociferar. 2º.- Quita voces que pudieran defender con razones esas medidas.
Como decía el otro, “doctores tiene la Iglesia” y ellos sabrán lo que se hacen; a fin de cuentas, luego, con cuatro carantoñas se ganan al electorado y todos contentos y si no hay bastante con las carantoñas hacen que la prensa ponga unas declaraciones de Mou y otras de Pep y ya tienes al personal enfrentado en algo inocuo… que se les puede ir de las manos si no andan con tino, porque somos un país de extremos -no me refiero a Paco Gento- o calvo o con peluca.
Hablando de fútbol, estaréis contentos por los madriles con la marcha del Real en la Liga y en la Copa de Europa que ahora se llama de otra manera, pero más contentos aún con la ventaja sobre el Barcelona. La verdad es que el fútbol del Real Madrid de ahora me gusta más que el de los “catalinos” en este momento en el que parece que les falta chispa, son como un cuadro hiper realista que a fuerza de ser perfecto en la forma, pierde el alma.
Por aquí no se oyen ni se leen demasiadas cosas de la señora Botella, vuestra Alcaldesa, lo que no sé si es bueno o malo, tú me dirás. El que ha salido en tromba ha sido Gallardín, que, al paso que va y con su táctica de dar una de cada clase, ha dicho cosas que, de hacerse, mejorarán la administración de la justicia, que falta le hace. En nada, tenemos en él al trasunto de su padre, Gallardón; yo los llamo así desde que lo leí en un periódico y de esa manera los distingo.
Te supongo cabreado por los recortes porque a vosotros, los funcionarios, con las horitas contadas para el trabajo, los moscosos y la seguridad del puesto y del sueldo os han hecho la col. Yo también creo que hubiera tenido que empezar el PP por parar dispendios, embridar a las Autonomías y prescindir de “asesores” que para asesoramiento, estáis vosotros a todos los niveles, ¿o no funcionaría el estado mejor si de subsecretarios abajo todo el mundo fuera funcionario de carrera? Yo creo que sí.
Bueno, Isidro, que te mantengas bien y si llegan muy malas, que sepas que aquí, entre la huerta, cuatro gallinas, un cerdo para que se coma la basura y poco más, ni vosotros ni los chicos vais a pasar hambre.
Un abrazo
Pepe.”

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Dejación de responsabilidades

Es algo, bastante más común de lo que nos parece, que tenemos en nuestro entorno. Antes se le llamaba pecado de omisión o, al menos, podía calificársele así; pero con los nuevos tiempos han llegado nuevas maneras de llamar a las cosas y ya se sabe que nombrar, dar nombre, a las cosas es una manera de poseerlas.
“La responsabilidad, tronaba en vida don Manuel Fraga, es algo que no se delega”. Bueno, en realidad lo tronaba don Manuel y lo mantenían muchos más, pero se exige tan poco, que tomo el mundo asume responsabilidades que no es capaz de sacar adelante con éxito y las consecuencias de esa asunción, como mínimo arriesgada, se quedan en el limbo, porque el pretendido “responsable” no tiene con qué pagar las consecuencias de su irresponsabilidad.

La responsabilidad calienta al que cumple con ella y quema al que no es capaz de llevarla a cabo...


En la vida se delegan trabajos y, en un abuso de la gramática, se hace responsable de ellos a aquéllos a los que se les encomienda la finalización, con éxito, de los mismos. Pero la responsabilidad la ha de tener el que asume el proyecto desde su inicio hasta su conclusión.
No deja de ser complejo el camino sinuoso de la responsabilidad; pero no por complejo ha de dejar de depurarse cuando un proyecto fracasa. Desde el inicio, ese proyecto fue pensado y planificado para llegar a buen fin. Si planificamos un estado de bienestar y nos sale la miseria más grande que se pueda pensar…, algo no se ha hecho bien y habrá que estudiar qué ha sido lo que ha hecho que las cosas no discurrieran por los caminos previstos.
Leo esta frase de Facundo Cabral, el cantautor argentino: “Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella” y me da la impresión de que en todas partes hay muchos distraídos.

ECOLOGISTAS Y “ECOLOLISTOS”

Me da el pálpito de que algunos intereses se mueven alrededor del ecologista. Vaya por delante que  no me gusta nada -pero nada nada- la proliferación de entidades que se “dedican” a la “protección” del medio ambiente y que desconfío por sistema de cualquier movimiento que tenga por lema “Salvemos…” “Salvem…”  o similares y mucho más de las que afirman que “a los ratones que son alimentados con transgénicos se les ponen lo cojones azules.” A éstos es a los que califico de “ecololistos“, porque se valen de lo que de algunos años a esta parte nos han vendido como “políticamente correcto” en materia de medio ambiente para hacer su agosto… y el resto de meses del año.

Cuando analizo las acciones de los ecololistos, siempre me da el tufillo de que detrás de ellas hay algún tipo de interés oculto. En las acciones de los que ellos critican también hay intereses, pero esos, al menos, son evidentes y están a la luz. Por eso, pese a lo innoble que pueda haber en lo que hacen, todos sabemos de qué van y podemos elegir. Los ecololistos siempre van de buenos y, a veces, incluso lo son, pero en la mayor parte de los casos arriman el ascua a su sardina aunque los humos que resulten sean contaminantes, que una cosa es predicar y otra, dar trigo.

No es poco el dinero que en subvenciones,suscripciones y modos varios, ingresa en las arcas de las asociaciones “ecololistas” y sólo puedo poner objeciones al que proceda de subvenciones hechas con dinero público, que también es mi dinero,  y al que obtengan por medios que se deriven de publicidad que no cuenta toda la verdad, pero me duele desde el primer duro hasta el último céntimo que va a los administradores. Me duele, pero me aguanto, como no puede ser de otro modo.

Creo que cualquiera puede aportar su grano de arena a la ecología, dentro de lo que nos es dado a los ciudadanos disponer de medios contaminantes o no. Por mi parte, reciclo escrupulosa y constantemente los residuos que produce mi hogar, conduzco a velocidades moderadas, paso las revisiones que sean pertinentes para tener a punto mi vehículo, ahorro cuanto puedo -dentro de las fronteras mínimas del confort- en energía eléctrica y calefacción y “siento” que haciendo lo que puedo estoy cumpliendo con lo que espera de mí la sociedad, el resto de mis conciudadanos.

¿La mejor recompensa? La cara de satisfacción de Miguel

Ya está libre el animal...La buena gente del común se comporta, más o menos, como yo y algunos van a más, como mi paisano Miguel y su sobrino Víctor que, en uno de sus paseos entre Morella y Fredes se encontraron una hembra de “capra hispánica” que se había enredado en los alambres de una cerca y no podía zafarse de la trampa que podría haber sido mortal para ella. Sin pensarlo un instante, y pese a que la cabra lucía unos cuernecillos puntiagudos como navajas cabriteras, mientras uno mantenía al animal en vilo, el otro desenredó los alambres que mantenían cautiva a la que hubiera sido presa de algún depredador y dejaron suelta a la cabra, que desapareció como una exhalación hacia donde su instinto le encaminó. No hay más que ver la cara de satisfacción de Miguel, en la foto de la izquierda mientras Orlón, su perro, -en la parte inferior izquierda de la foto asoma su hocico- permanece atento a las órdenes de su amo, que lo lleva con el bozal puesto en los paseos por el monte, no vaya a ser que la naturaleza del animal pueda más que su educación -que es mucha- y cometa algún desaguisado. Un ejemplo, el del amo y el del perro, que habrían de seguir muchos de los poseedores de mascotas que nos “brindan” a todos los excrementos que ellos habrían de ir recogiendo.

Muchos son los que hablan y no paran acerca de lo que le conviene o no al planeta. Otros, en su vida diaria, hacen lo que les dicta el sentido común que deben hacer para que la vida siga rodando, que de los grandes proyectos de salvar… lo que sea ya se encargarán otros. La vida, tal como la conocemos, ha venido evolucionando desde hace muchos millones de años y seguirá haciéndolo otros muchos millones más. Cuanto menos haya que intervenir en ella, mejor, puesto que el hombre es uno más de los seres que pueblan el planeta.

No es necesario que haya grandes instituciones, sociedades, grupos de presión, para seguir adelante. La solución está en una educación que permita al ser humano liberar, día tras día, cabras cogidas en la trampa de unos alambres de espino.

Saludos

ANDARES …

No he de andar el camino que pasó. No es correcto pisar las propias huellas en sentido contrario. Volver a lo pasado es renegar de golpe a lo bueno, o lo malo que prepara el futuro. Ni el camino es el mismo, porque es al revés todo, ni el hombre que ya fui volverá a ser igual. Habrá pasado el tiempo que nos vuelve distintos y nos encontraremos con otra realidad. El pasado no vuelve, el futuro aún no está; sólo queda el presente que huye en cada instante y no lo aprehendemos, se escapa sin cesar. Por lo tanto, ¿existimos? ¿somos algo? ¿somos algo más que las sombras de un destino fugaz? ¿Iremos a otro sitio distinto de la tierra? ¿Seguirá nuestra alma vagando? ¿Tendrá una recompensa, un castigo, algún premio? ¿En qué consistirá? Pero, ¿tenemos alma? ¿No son sólo neuronas que nos dan la ilusión de ser seres pensantes, de emplear la razón mejor que los demás, de tener la exclusiva? Preguntas que devuelven el paso a lo pasado, preguntas sin respuesta, al menos para mí, que me interrogo y pienso y ando, todavía, dando tumbos sin rumbo, sin encontrar la vía, el camino, el atajo que algún día intuí y que se vuelve oscuro, confuso, desolado a medida que avanzo por un valle sin fondo, por un camino hondo de abrojos y de espinas que me asedian, me hieren al volver cada esquina cuando veo mis huellas volviendo frente a mí.

“¿Mis mejores Reyes? ¡Una naranja!

Una joven madre contaba que había dejado a su única hijita de cuatro años en casa de los abuelos a pasar la Navidad. La niña, al parecer, se había ido a dormir temprano porque al día siguiente el gordo colorao de la barba blanca, le dejaría los regalos bajo el árbol. La niña se despertó a las doce, probablemente por el nerviosismo propio de la esperanza de los regalos, su abuela la oyó y, como ya había puesto el paquete con la petición de la criatura bajo el árbol, por entretenerla, le permitió levantarse para ir a ver lo que había traído el gordo anglosajón. En realidad la ilusión la ponemos más los mayores. La chiquilla, llegó, vió bajo el árbol un paquete envuelto en papel de regalo y se lanzó sobre él destrozando la envoltura. La abuela permanecía atenta esperando ver la reacción de su nietecita. Terminó la destroza del envoltorio y, cuando se echó a la cara la muñeca: “¡¡¡Esta no es la muñeca que yo había pedido!!!, ¡¡¡vaya una mierda de Papá Noël!!!” Son palabras textuales de la madre de la chiquita, que se asombraba de lo lista que era su hija y sonreía mientras contaba el sucedido a su amiga esperando al ascensor. Así nos va a seguir yendo.
Carbón para la madre por su error al juzgar el hecho, porque eso hay que cortarlo de raíz, no reírlo; carbón para ambos progenitores -el uno y la dos o viceversa- porque la niña no califica por su iniciativa así, lo debe haber escuchado muchas más veces; carbón para la abuela que soportó el berrinche de la nieta hasta las dos y media de la madrugada. Si vamos así, mal vamos.. 

En una cadena de televisión se entrevistaba hace unos días a personas que andaban paseando o de compras por la calle. Una buena cantidad de los encuestados -casi todos mayores de sesenta años- respondía a la pregunta de la entrevistadora con el título que lleva esta entrada. En la mirada llevaban, aún, la alegría que les produjo encontrarse con la fruta en el balcón. ¿Se advierte la diferencia?.

Es probable que, la niña del exabrupto y los niños de la abundancia, ya no conserven ese brillo de ilusión al llegar a los sesenta años, ¡pobres!

Pintar en Navidad.

Con un tiempo magnífico -es un modo de hablar- han pasado las Navidades por nosotros. Afortunadamente somos gente recia que soportamos con estoicismo y dignidad lo que se nos eche. Incluso celebraciones tan indigestas como las que hemos sobrepasado. Ha sido cuestión de no dejarnos amedrentar por los alimentos que nos han ido plantando cara durante estos días en los que nos deseamos amor, paz y felicidad y salud y todas las cosas buenas del mundo, que han ido perdiendo significado a medida que nos hemos ido olvidando de lo que quieren decir. Porque con los alimentos que se tiran en una ciudad como Valencia, pongo por caso, se alimentarían muchas de las personas que, en el cuerno de África o en el de cualquier malnacido, las están pasando no ya canutas, sino al borde de la extinción.

Ahora queda hasta Reyes, porque el Año Nuevo -capicúa impuro y bisiesto- llega con las intenciones de un tigre más hambriento que los pobres africanos.

Nocturno

La bajada al Nogueral

Habrá que “sobrevivir”, que es una hipérbole que nos hemos inventado para darnos ínfulas de gente aguerrida. Recordaba con unos amigos, nuestra niñez -años cuarenta- y la comparábamos con la de sus nietos… “ná que ver…” porque son magnitudes heterogéneas. Esta sociedad no tiene punto de comparación con la nuestra. Es mucho mejor en lo material pero no cabe duda de que hay valores que han desaparecido del horizonte mental de sus integrantes más jóvenes, los que tienen que pechar con lo más duro de lo que les queda. Los JASP de hace unos años tomaron el poder y ya han demostrado sus trazas, porque ellos han sido los que han gobernado la nave y han determinado el rumbo que había de tomar la nave que nos ha llevado al desastre actual. Pero es que la preparación no incluyó nunca la escala de valores que tuvimos nosotros que aprender… por fuerza: el esfuerzo, el sacrificio, el “meter codos” -para estudiar, no para abrirse paso- y todas esas cosas que miraban ellos con una sonrisa de suficiencia que -ahora- se ha borrado de sus semblantes. hora que ya es tarde y empiezan a darse cuenta de que ya no son Jóvenes ni están Sobradamente -excepto por la suficiencia que les inculcaron en sus respectivas escuelas- Preparados. No llegan al suficiente.

Y eso es lo malo.

Alguien de los que me lean se preguntará qué tiene que ver este sermón con el título de la entrada: nada, pero ¿a que es precioso el nocturno?

¡Ánimo de cara al 2012!

La “brasa” de la política…

Todo lo que se relaciona con la política ha de ser puesto en cuestión permanentemente, digan lo que digan los que se dedican a ella. Tenemos ejemplos sobrados de que no es fiable ningún colectivo que pise moqueta día tras día, en lugar de pisar asfalto y tierra y conocer lo que piensan los que les han votado.
Durante el proceso de investidura del Sr. Rajoy he advertido algunas cosas que no me han gustado un pelo y que, con mi acostumbrada falta de rigor expositivo, iré comentando.
Piden confianza y dicen, se les llena la boca, que hay que hacer “pedagogía”; (ésta es otra más de las chorradas con las que nos obsequian los señores políticos, porque les gusta una palabra y ¡hala!, a emplearla sin pararse a pensar. Porque más que “pedagogía” lo que falta es “didáctica”, pero de ésto no se dan cuenta… o sí y en cuanto le tomen el gusto emplearán el término para referirse a “algo” que tangencialmente toque a lo que la palabra significa. ¿Un ejemplo? El epicentro. Todo es o está ahora en el epicentro famoso de lo que sea. Es que, claro, el epicentro -debe pensar el politiquillo o el periodistilla de turno, que los plumillas también contribuyen- tiene que ser algo más que el centro, debe ser el centro del centro, la leche en verso, y allá que te va el palabro dando agonía de tanto usarlo y de usarlo tan mal.¡Vivan las disquisiciones largas!)pero no se dan cuenta de que un ejemplo arrastra y los que vemos un día y otro día es que están ahí no para servir, sino para servirse y quedarse lo servido, ¿o es que alguien ha visto devolver los dineros al que se los ha llevado calientes? ¿Devolverá el señor Urdangarín lo que se haya llevado en el caso de que se le demuestra judicialmente lo que parece evidente para el sentido común? ¿Qué pasó con los fondos reservados de la época de D. Felipe? Los políticos que se han retirado de la política, ¿de dónde sacan p’a tanto como destacan?
Los Giles, Muñoces, del Nido, y compañía, ¿se habrán quedado pobres como ratas -lo que eran antes de llegar a trincar lo que hubiera- cuando se les ha condenado con sentencia firme?
Hasta que la justicia deje de ser garantista con los que reinciden, no creeré en ella.
Pero no se trata sólo de comportamientos feos en lo económico. La señora Díez, Doña Rosa, ha jugado a tomarnos por tontos para conseguir tener grupo parlamentario, haciendo lo que criticó duramente antes. Parece que “fer com fan, no es pecat” pero hasta que, tanto Agamenón como su porquero, tengan un comportamiento ético, no me fiaré de ningún ser humano. Recomiendo a mis hipotéticos lectores que no se fíen de mí.
Me dieron ganas de saltar a la yugular del señor Durán y Lérida -ése catalán nacido en Huesca- cuando le escuché decir que “Cataluña se empobrece con España”. Su desvergüenza no tiene límites y es falso incluso dormido. Cataluña, mejor dicho los políticos catalanes son culpables de barrer siempre para ellos y de no tener en cuenta al resto. Con la mandanga de su independentismo sacan provecho del resto de la nación que vé, impotente, como siempre consiguen algo más que los demás. Ahora creo que deben pinchar en hueso porque lo que piden no se les puede dar, antes bien, si plantean el “agravios comparativo” la respuesta debiera ser: cambiemos la fiscalidad en Navarra y en las Vascongadas porque no tiene razón de ser que sean distintos a los demás españoles. Que ya está bien…
Tener ideas distintas es propio de la naturaleza humana, pero en materia de separatismos sólo hay que leer el artículo 2 de la Constitución -en el que sobra todo lo que hay después de “…patria común e indivisible de todos los españoles.”. Con eso y la supresión del apartado 2 del artículo 3:”2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. se terminarían la insoportable discriminación que se hace del castellano en algunos territorios autonómicos y muchos de los dispendios económicos -dinero tirado- en promoción de lenguas minoritarias que podrían seguir existiendo sin más que dejar el apartado 3 como está.
O tenemos igualdad en el trato fiscal o estamos discriminando a unos en beneficio de otros… que no son siempre los que más hacen por España. De hecho, los que más reciben son los que menos lo merecen. Proporcionalidad en este sentido, en las aportaciones y proporcionalidad en los repartos; éso es lo que el pueblo, la ciudadanía, entiende. Las fórmulas, componendas, pactos, retorcimientos y enrevesamientos de la norma sólo aportan discriminación y líos.
De entre los separatistas, los de Amaiur son los que habrán de ser más estrechamente controlados si no se quiere que nos den un disgusto el día menos pensado. Presentan carita de víctimas y son peores que un dolor, por primitivos, testarudos y empecinados. Me pareció escuchar en la declaración de alguno de sus dirigentes la frase. “…si quieren una paz duradera…” que los retrata de cuerpo entero. Es una amenaza clara que recuerda las de épocas anteriores. Mal servicio hizo a España el señor Rodríguez Zapatero con sus ideas acerca de lo que había que hacer… en todo.
Una sola idea me pareció buena de la gestión del señor Blanco: la de hacer que el transporte de mercancías pesadas se hiciera por ferrocarril. Derivar el transporte a las carreteras es encarecerlo y dejar de emplear una infraestructura que en su origen es cara y que hay que amortizar usándola. Pero me da la impresión de que no llegó ni siquiera a adquirir la categoría de idea y se quedó en noción. Alguien tendrá que volver al terreno del sentido común y destinar cada medio de transporte a la gestión de lo que le sea más adecuado, que así -empleando bien las cosas- también se ahorra.
La prensa, casi toda, ha salido en tromba alabando al señor Rajoy, los mercados han reaccionado positivamente ante el anuncio de lo que piensa hacer. Parece que la figura del futuro presidente da la talla y hasta el señor Rubalcaba está dispuesto a colaborar con él, con condiciones, claro. Como todos. Ya les diré cosas dentro de tres meses, para cuando hayan terminado la Cuaresma y las Fallas.
Ya que el turrón se ha puesto imposible, y el vino de Champagne está por las nubes -el cava no me gusta, me sienta mal- celebremos estas fiestas de manera frugal para ir acostumbrándonos…

Vas vasuá

Ahora que se acercan las elecciones y que todo parece que vaya a ser “catastrofal”, como decía un amigo mío, hay quien se empeña en ser optimista y en sacar pecho. Esta mañana escuchaba en la radio que en la Comunidad Valenciana se han creado “nosécuántas” empresas en un período de tiempo determinado. Nadie ha dicho cuántas se habían cerrado en ese mismo lapso de tiempo.

No hay discusión posible; ni medio lleno ni medio vacío, el vaso está vacío.

Otras noticias son aterradoras, la prima de riesgo se ha disparado, estamos por encima de los 500 puntos y nos van a intervenir. No entiendo nada. ¿Nos van a intervenir los mismos bancos a los que les hemos dado el dinero a espuertas para que sanearan sus balances, sus cuentas, sus embustes y sus cambalaches?
Me importa poco que la deuda sea alemana, carpetovetónica o de Carrascalejp del Cuende. Lo que me importa es que “alguien” o “álguienes” pretende manejarnos a base de prestarnos un dinero que va a cobrar con muchos intereses cuando le toque o… ¿O qué? Porque de lo que se trata es de saber quiénes y cómo nos han metido en este lío y por qué lo tenemos que pagar los de siempre.
Sesudos varones especialistas en estas cosas de las finanzas y de la economía no se aclaran a la hora de diagnosticar el mal porque si se trata de hacernos creer que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, habré de alzar el dedo y decir que yo no he sido. Y como yo, cientos de miles, millones de ciudadanos que siempre tuvimos los pies en el suelo, calientes, y la cabeza fría. Así que el que se endeudó, está teniendo su penitencia… hasta llegar a nivel de los banqueros… esos no; a esos les ayudamos para que nos la metan doblada -perdón por el modo de señalar- en cuanto toca a sus intereses.
Si fuéramos un pueblo consciente, una sociedad sabia y consciente de su poder, retiraríamos todo el efectivo que tuviéramos en los bancos y nos lo llevaríamos a casa a meterlo bajo un ladrillo. En quince días, resuelta la crisis porque se irían al carajo -estoy haciéndome muy mal hablado, pero me excusa la indignación que siento- banquitos y cajitas que no pintan más que para que unos cuantos de los de siempre vivan de manera espléndida.
Después del veinte de noviembre, el señor Rajoy -que no podía responder a la pregunta de una periodista porque no tenía el Ministerio de Hacienda- se va a encontrar lo que traducía Tip al francés cuando Coll mostraba cómo llenar un vaso con agua. “Vas vasuá”, decía el truhán. ¡Qué pena!

Dar calabazas

Eso es lo que creo que habría de hacerse con Halloween por estos andurriales: darle calabazas; pero, en lugar de eso lo promocionan, lo adornan innovan a su costa y cada vez son más los mamíferos ibéricos que disfrutan como niños con lo de “truco o trato” y lo de disfrazarse. Lo primero es -directamente- estúpido. Proponer a alguien en castellano truco o trato para significar en el primer caso -truco- que te asustarán si no das caramelos -trato- a los proponedores de la disyuntiva tiene tanta enjundia gramatical como “acción o propuesta” por decir algo. O sea que mal empezamos. Pero es que la cosa no mejora cuando a esto le llaman celebración de Todos los Santos. Lo que se hace para la tal “celebración” es traer a colación -de manera burda impertinente y fútil- lo más superficial de la muerte, lo más repulsivo de la conversión en polvo del cuerpo humano, adornado de manera macabra con las pretensiones de inmortalidad de “zombies”, muertos resucitados y otras lindezas producto de la imaginación anglosajona apoyada por la industria del cine. Ahí le duele.
En los últimos años, los anglosajones han sacado de la tumba más posesos, vampiros, trasgos, duendes, súcubos y criaturas del inframundo que todos los documentos de la Inquisición juntos, aunque lo han hecho para divertir y, de paso, sacar los dineros de los que se divierten con estas cosas.
En el fondo, lo que me fastidia de esta celebración es que se produce como consecuencia de un “trágala” más de los que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación generalistas, que se meten en las seseras de la gente poco acostumbrada a pensar más allá del “dame pan y dime tonto” que es con la que hacen el agosto San Corte Inglés y demás industrias.
La otra cosa que es de lamentar es el “calabacicidio” que se produce durante estas fechas. Sería más digno de perdón si la pulpa de las calabazas con la vela dentro hubieran sido consumidas previamente por humanos, que hambre hay en el mundo como para no desperdiciar nada.
Mejor asadas que hechas mamarrachos...
Y la tercera es que las calabazas asadas al horno son un manjar. Menospreciarlas de esa manera es como para que se nieguen a seguir creciendo y dándonos la oportunidad de saborear su carne. Si estuvieran sindicadas…
Pero no queda aquí la cosa: “dar calabazas” significa rechazar, reprobar, repudiar, decir no al que las recibe. Una calabaza es un suspenso en una asignatura; la calabaza es, en sentido figurado, la cabeza; y por aquí tenemos un palabro, “escarabasear”, que es un compendio de lo que habría que hacer con los imi
Tras calabazas: una en sentido común, otra en elegancia y la tercera en "clase"...
tadores de todo los que nos “venden” sin hacer el menor esfuerzo por analizar si es bueno o sólo viene disfrazado de bueno. Así es que a esa manera de entender la celebración de los Difuntos y a los que la siguen, a los papás y las mamás que potencian esa imitación -sin ellos la mojiganga moriría como “Santa Marta si no fuera por las olas”-, tres calabazas, tres, aunque bastante penitencia tengan con llevar la suya.

Otoño

Ya está aquí. hace apenas una semana parecía que no quisiera llegar nunca y lo tenemos encima con sus lluvias, sus descensos de temperatura, su camisita y su canesú… el otoño, nada menos.
Empieza el frío en lo que al clima se refiere, pero se calienta el ambiente social con la crisis, el paro, las recapitalizaciones y toda la serie de cosas que se han venido haciendo mal. Los socialistas dicen que desde hace mucho tiempo, por aquéllo de que la culpa siempre es de los otros, sin darse cuenta de que han tenido dos legislaturas en las que podían haber hecho mucho bien y han hecho mucho y mal. No sólo las alegrías del ladrillo han sido las causantes de la situación que lamentaremos durante mucho tiempo, también el relajamiento moral en todos los sentidos ha tenido su influencia en que nos encontremos tan mal. El capitalismo, en tanto que sistema, ha demostrado su inutilidad al llegar a los estadios en que estamos. Cuando las ingenierías financieras han sido sustituídas por la genética financiera pretendiendo reemplazar partes vitales por otras producidas en el laboratorio de las finanzas, se ha producido el rechazo y el sistema se ha roto. Pero ¿es que no nos hemos dado cuenta de que el dinero es, la medida de la riqueza y no la riqueza misma? El sistema se pervierte cuando el accesorio se convierte en esencia y eso es lo que nos ha venido pasando desde hace mucho tiempo. Ahora se trata de que los bancos tengan mucho dinero, ¿para qué, si el dinero es una invención del hombre, algo para representar otra cosa?
Este otoño, los poderosos de todo el mundo se entretendrán en someter a las gentes de a pie, esas que han contribuído con su voto a colocarlos en el sitio que ocupan, a más presión de la que ellos mismos son capaces de soportar. Someterán a las naciones a sobresfuerzos que no serían capaces de aplicar ellos en sus dominios, en condiciones de benignidad económica. ¿Y pretenderán que lo imposible se cumpla?
Por eso, ahora que llega la estación sin sombras, habrá que desconfiar de cualquiera que aparezca en el horizonte de las noticias. Pero, claro, como las noticias las manejan los que mandan, tampoco podremos fiarnos de ellas y, por ese camino, llegaremos a la desesperación nada menos.

Sombrío, lluvioso, ¿habrá esperanza?


Pero, también el otoño es una estación pausada y lenta. De la vorágine del verano hemos de pasar al estado de reposo casi absoluto del invierno y antes, ahora precisamente, hemos de ir aplicando el freno paulatinamente.
Es el momento de enzarzarse en la discusión con algún autor que nos aporte sus ideas en un buen libro, el momento de reflexionar acerca de lo que ha dicho el Papa -tan denostado por algunos como apreciado por otros- y digo el Papa, porque de entre los demás personajes que hablan, que discursean, ninguno me parece que tenga la profundidad que tiene el pensamiento de este hombre.
Y también es el momento de elaborar reflexiones propias y no dejarnos guiar por las opiniones de los demás. Va siendo hora de no escuchar en las conversaciones más que dos afirmaciones encontradas y el “yo” por bandera. ¿Se han dado cuenta de que todas las intervenciones empiezan por ese “yo” que termina por convertirse en el origen, la causa y la consecuencia de todo?
En cualquier caso el otoño es una estación magnífica que hemos de pasar si queremos llegar a las estaciones siguientes. La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿cómo nos la van a hacer pasar? porque desde que no dependemos sólo de nosotros mismos, la vida se está poniendo cada vez más difícil de llevar adelante.
Me parece que el otoño -esa estación sin sombras a fuerza de ser sombría, como ya he dicho antes- este otoño de dos mil once, nos va a dibujar los perfiles claros de la realidad sin el deslumbramiento que produce el sol ni el contraste violento de la sombra viva.
Que Dios nos ampare.

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