Cosas de José Antonio, para andar por casa…

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Más recortes ¡vaya estafa!

Hoy, en elCongreso de los Diputados, por parte de las señorías componentes de la Cámara, han sido lidiados, banderilleados y muertos a estoque el compromiso, la lealtad, la decencia, la hombría de bien, el respeto a la palabra dada, el coraje, y un montón de valores más de los que algunos “…neque si Spiritus Sanctus est audivimus…” Como la indignación que siento es superior a mi, Añadiré al respecto que estoy profundamente conmovido que me siento profundamente herido estafado, engañado y aturdido. No volverán a verme con un sobre relleno ante una urna. Han roto mi inocencia mi paciencia, mi fe y mi reverencia; han tirado del modo más obsceno por la borda, mi celo y el consuelo que pudiera quedarme en la vejez. No volveré otra vez a confiar en promesas ni en martirios; que no se sacrifiquen, sin delirios se mantiene mejor todo lo humano. Que no me den la mano, porque, solo, sabré yo manejarme mejor que con apoyos tan falaces que felones es poco que decirles: son traidores sin más pues va en su esencia transformar lo que es bueno en la maldad y cambiar el poder en impotencia.

…han sido lidiados, banderilleados y muertos a estoque…

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Homo quaerens

Lucha

A menudo me enredo en pensamientos largos
Y doy vueltas y vueltas sin hallar el camino.
A veces me pregunto si será mi destino
Repetir sin cesar mis errores pasados.

No sé bien qué he de hacer, si reir de contento
O llorar con pesar los momentos perdidos.
No sé bien si pensar que todo lo he acertado
O que nunca, el acierto, se alió con mi sino.

Pero lucho y no cejo en mi pugna conmigo
Con mi fe y mi tesón, con mi extraña manera
De caer y de alzarme, de perder y ganarme
El derecho a ponerme el mundo por montera.
J.Antonio Torres
1/11/2011.

Así, tal cual salió, la pongo aquí. ¿Y por qué, me preguntaréis, castigas así a tu ya escasa audiencia? Es una cuestión de mera estimulación de vuestros intelectos adormecidos. Me he propuesto reunir a una serie de personas que tengan ganas de leer SU poesía a los demás, de poner negro sobre blanco y sonido sobre silencio el fruto de sus pensamientos.
Algunas serán cosas buenas, otras -me anticipo a dar ejemplo- no tanto, pero todas serán producto de las reflexiones que cada uno ha hecho consigo mismo, de las preguntas que se ha dirigido. Creo, sinceramente en que el hombre que no se hace preguntas termina embrutecido. La pregunta es el alma del conocimiento y si no la usamos, el conocimiento se oxida.
Además, todo lo que ha permanecido a través del tiempo, las cosas importantes, se nos han dado en forma de poemas. Parece ser que el hombre se eleva cuando trata de expresar algo en verso; pero no es mi pretensión que todo el mundo traiga escritos rimados en consonante y perfectos desde el punto de vista de la métrica clásica, no. Pretendo que el que tenga algo que decir a los demás lo diga y escuche lo que los demás crean que deben decir a los otros porque han pensado algo bello. La consecución de la belleza en lo escrito es lo que me propongo, ahora que, escribiendo, me he ido dando cuenta de a dónde quería ir a parar. No importa el tema, no importa el estilo, sólo importa la capacidad de escuchar a los otros y el coraje de ser escuchado y criticado. Eso sí, con educación, con formas, sin menosprecio.

Buscar la belleza, el bien, la verdad... difícil tarea, pero apasionante.


Por lo tanto, damas y caballeros que me leéis, si os interesa lo que propongo sólo tenéis que poner un comentario expresando vuestra aquiescencia, vuestras dudas, vuestros recelos, vuestras “pegas” y vuestras limitaciones de tiempo, espacio, lugar, etc. para que yo pueda ir resolviéndolas.
Los encuentros, sugiero, en mi casa al principio donde habrá provisión de “cacaos y tramusos” y vino de
Rioja para acompañar las expresiones que las Musas hayan puesto en vuestras plumas y en vuestras palabras.
Aquí os espero.

Un poco más de poesía

Mentiras oportunas

Hoy te tengo conmigo

y me entretengo

en besar con deleite tus orejas

en viajar con mis dedos por tus cejas

en quitarte las prendas una a una.

Detrás de los visillos

con la luna

de testigo de cosas deliciosas

te hablo quedo al oído

digo cosas

que sólo son mentiras oportunas

para tener tus pechos en la cuna

de mis manos febriles, temblorosas.

No importa tu marido, si lo tienes,

ni si yo soy casado o si somos pareja.

Ahora vienes

a gozar libremente, en compañía

de quien está contigo,

simplemente

para hacerte sentir

para ser mía.

Y mis manos, de nuevo en tus caderas,

la lencería en tierra; con mi boca

recorro poco a poco las laderas

de tu geografía prodigiosa

y busco tu placer.

Por el aire se extiende lentamente

un gemido que pasa y  se suspende

del cielo de la noche

que ya empieza a caer.

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